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Grandes duelos del mundial
fuente: eltiempo.com
El duelo Lewis-Powell ilumina el segundo mundial japonés de atletismo Asafa Powell es el dueño del récord mundial de 100 metros planos.
El certamen comenzará el próximo sábado en Osaka y terminará el 2 de septiembre.
ATENAS'97: MARION JONES HEREDERA DE GRIFFITH
El atletismo femenino se afanaba por encontrar a la heredera de Florence Griffith y en el estadio Olímpico de Atenas la encontró en una ex jugadora de baloncesto de 21 años: la estadounidense Marion Jones, que ganó la final de 100 metros en 10.83 segundos.
El ucraniano Sergey Bubka, afincado durante más de una década entre los grandes del atletismo, y el español Abel Antón, recién llegado al grupo selecto, pusieron su impronta a los Mundiales de Atenas, que tuvieron una participación récord de 200 países y que por primera vez concluyeron sin plusmarcas mundiales.
Bubka, de 33 años, tuvo que escalar hasta los 6,01 metros con su pértiga de inusual dureza para recoger su ta medalla de oro mundialista.
Abel Antón, un atleta español no muy conocido en el concierto internacional, obtuvo la victoria más carismática que pueda alcanzarse en Atenas. Emulo del aguador griego Spiridon Louis, que 101 años antes había ganado el primer maratón olímpico, Antón entró victorioso en el mismo viejo estadio Panathinaikos seguido de otro español, Martín Fiz.
Los Mundiales de Atenas sirvieron para confirmar a Estados Unidos como primera potencia universal, que recuperaba, además, su título más querido, el de 100 metros, por medio de Maurice Greene, y para confirmar en increíble rendimiento del equipo de Cuba, que con 19 atletas logró cuatro medallas de oro, una de plata y otra de bronce.
Javier Sotomayor regresó, con un salto de 2,37 metros, a la cúspide después de dos años de calvario por culpa de las lesiones, Iván Pedroso se confirmó como rey del salto de longitud y Ana Fidelia Quirot, recuperada de las quemaduras que sufrió a principios de 1993, volvió por sus fueros para revalidar su corona de 800 metros.
Africa barrió con las medallas en todas las carreras comprendidas entre los 800 y los 10.000 metros con Wilson Kipketer, Hicham El Guerruj, Daniel Komen y Haile Gebreselassie y sólo España detuvo en la distancia más larga, el maratón, la marcha triunfal del continente negro.
SEVILLA'99: LA DIVINIZACION DE MICHAEL JOHNSON
Michael Johnson aportó un prodigioso récord mundial de 400 metros (43.18) y su novena medalla de oro al proceso de divinización que se le abrió en Sevilla tras superar a otro mito, Carl Lewis, en número de oros mundialistas (9), que pusieron contraste al sueño truncado de Marion Jones.
La espalda de la "reina" Marion Jones manifestó con dolorosos espasmos y calambres su protesta por el trabajo brutal a que la estaba sometiendo la estadounidense en su ambiciosa lucha por conseguir cuatro medallas de oro en Sevilla.
El día 25, con menos de la mitad de sus objetivos cumplidos -atesoraba un oro en 100 y un bronce en longitud- Marion Jones abandonó la pista en camilla para no regresar a las citas que tenía pendientes en la final de 200 y en los relevos 4x100.
Maurice Greene, el rey de la velocidad con sus victorias en 100 y 200 metros y en el relevo corto, hizo méritos bastantes para ser considerado la figura estelar de los campeonatos, pero tuvo el infortunio de que Michael Johnson se cruzara en su camino.
Estados Unidos casi dobló en número de títulos a Rusia (11 frente a 6) y refrendó su posición hegemónica en el atletismo mundial ahora ya con nuevos reyes indiscutibles de la velocidad tras una etapa de miserias.
El récord mundial de Johnson eclipsó el de pértiga igualado por la estadounidense Stacy Dragila con un salto de 4,60.
Hicham El Guerruj, ganador de la final de 1.500 más rápida en los es de la alta competición (3:27.65), Haile Gebreselassie, campeón de 10.000, y el español Abel Antón, el primer atleta que consigue dos títulos mundiales en maratón, dieron brillo al programa masculino.
El público español vivió momentos de grandeza en la penúltima jornada, con el triunfo de Abel Antón en el maratón y la medalla de plata de Yago Lamela en longitud al cabo de un nuevo mano a mano con el cubano Iván Pedroso, que se alzó con su tercer título consecutivo.
EDMONTON'01: JONES, REINA Y PERDEDORA
Marion Jones fue la única atleta que regresó de Edmonton con tres medallas pero, a pesar elevar a siete el número de sus metales mundialistas, sufrió una de sus derrotas más dolorosas, precisamente en 100 metros, ante Zhanna Pintusevich.
La ucraniana avisó en semifinales. Batió a Jones por una centésima (10.94 frente a 10.95), y remató su gesta en la final al imponerse en 10.82 segundos, tres centésimas más rápida que la reina de la velocidad, que estaba invicta en 100 metros desde el 6 de septiembre de 1997, cuando perdió en Tokio frente a Merlene Ottey.
Jones se desquitó en el relevo corto y en 200 metros. En esta distancia se colgó el oro que dos años antes en Sevilla había dejado escapar por una lesión en plena semifinal.
Entre los hombres el alemán Lars Riedel logró su quinto título en disco; el cubano Iván Pedroso el cuarto en longitud y el marroquí Hicham El Guerruj y el estadounidense Maurice Greene el tercero consecutivo en 1.500 y 100 metros, respectivamente.
El griego Kostadinos Kederis, sorprendente campeón olímpico de 100 metros en Sydney, refrendó su condición de número uno al ganar el título mundial frente a los mejores velocistas de raza negra.
Los Mundiales de Edmonton, los primeros en Norteamérica, inauguraron el milenio deportivo con una competición sin reyes indiscutibles, sin récords mundiales y envuelta en olores a eritropoietina (EPO), el producto de moda entre los deportistas tramposos.
La polémica en torno a la rusa Olga Yegorova, que dio positivo por EPO en Francia según el método francés, recorrió de punta a cabo los campeonatos. La IAAF anuló el positivo porque no se había seguido el procedimiento aprobado por el COI y su triunfo en la final de 5.000 metros, entre abucheos de los espectadores, fue uno de los momentos más significativos de los campeonatos.
Edmonton'01 fueron los primeros mundiales en los que se persiguió el uso de EPO entre los fondistas.
Como cuatro años antes en Atenas'97, los Mundiales no tuvieron récords del mundo. Ninguno de los 1.772 atletas participantes pudo llevarse el premio de 100.000 dólares reservado a quien batiera una plusmarca universal.
Los Mundiales de Edmonton carecieron de reyes indiscutibles.
Marion Jones fue la única atleta con dos medallas de oro (200 y 4x100), pero su derrota frente a Pintusevich deslució su paso por la capital de Alberta.
La IAAF perdió la palabra "Amateur" para no chocar con la evidencia aunque conservó las siglas y a su presidente, el senegalés Lamine Diack.
PARIS'03: LA CAIDA DEL IMPERIO USA
Rusia arrebató a Estados Unidos, por primera vez en doce años, el primer puesto en la clasificación por puntos de los Mundiales, aun cuando el equipo norteamericano, que perdió su título más preciado, el de 100 metros, aventajó al ruso en el cuadro de medallas.
París supuso una humillación para Estados Unidos en su prueba más carismática, los 100 metros. Tim Montgomery, entonces plusmarquista mundial (9.78), terminó quinto ante la mirada expectante de Marion Jones, la madre de su hijo; Maurice Greene, su antecesor como plusmarquista, cayó en semifinales, y el campeón nacional, Bernard Williams, acabó séptimo. El vencedor fue Kim Collins (10.07), un atleta de segunda fila originario de San Cristóbal y Nieves.
Sombras de sospecha se cernieron sobre el atletismo de los Estados Unidos. Kelly White, que iba para reina indiscutible de los campeonatos con su doblete de oro (100 y 200) y se aprestaba a rematar su faena con un tercer oro en el relevo 4x100, dio positivo por modafinil (estimulante) por en el control de dopaje posterior a la final de 100 metros.
La noticia tuvo un efecto inmediato. White salió del equipo de relevos y Estados Unidos perdió ante Francia la medalla de oro en 4x100. Otro estadounidense, Jerome Young, fue colocado en el disparadero poco después de obtener el título de 400 metros. El diario "Los Angeles Times" reveló que había dado positivo por nandrolona en 1999 y que su caso fue archivado por la Federación Estadounidense sin dar cuenta a la IAAF ni al COI.
Los Mundiales de París sólo arrojaron dos plusmarcas universales y las dos en marcha. El ecuatoriano Jefferson Pérez y el polaco Robert Korzeniowski ganaron los 20 y los 50 kilómetros con marcas respectivas de 1h17:21 y 3h36:03.
El joven ruso Yuri Borzakovski ganó los 800 metros al plusmarquista mundial, el danés Wilson Kipketer, un año antes de conquistar el título olímpico en Atenas; Hicham El Guerruj cumplió con el trámite de ganar los 1.500 y Kenenisa Bekele logró su primera corona en 10.000.
El keniano Eliud Kipchoge evitó que El Guerruj emulara a Paavo Nurmi al derrotar sobre la línea al marroquí, que en la final de 5.000 metros aspiraba a rematar un doblete semejante al del finlandés volador en los Juegos Olímpicos de París'24. Con 18 años, Kipchoge terció en la disputa entre El Guerruj y Bekele, que también buscaba doblete, para colgarse una histórica medalla de oro.
Félix Sánchez, el mejor latinoamericano en París, revalidó su título en 400 metros vallas y la mexicana Ana Guevara trepó hasta el primer puesto en 400 lisos. La rusa Yelena Isinbayeva, con 20 años, emprendió con un bronce su ascensión al estrellato de la pértiga.
HELSINKI: ESTADOS UNIDOS RESURGE
El atletismo de Estados Unidos resurgió purificado en los Mundiales de Helsinki con la eclosión de un equipo renovado que, al menos momentáneamente, enterró en medallas (25) el escándalo originado por el caso BALCO.
Helsinki 2005 reportó a Estados Unidos 25 medallas (14 de oro, 8 de plata y 3 de bronce), ocho más que en París 2003, y nadie echó en falta a Marion Jones ni a su compañero Tim Montgomery, sometidos a investigación por el escándalo BALCO.
Los espectadores, que soportaron durante ocho días las inclemencias del tiempo -lluvia, frío y viento- en el viejo estadio Olímpico, pudieron presenciar tres récords mundiales, conseguidos, cronológicamente, por las rusas Olimpiada Ivanova (1h25:41 en 20 km. marcha) y Yelena Isinbayeva (5,01 en pértiga) y la cubana Osleidys Menéndez (71,70 en jabalina).
Hace dos años, en los Mundiales de París, Rusia arrebató a Estados Unidos, por primera vez en doce años, el primer puesto en la clasificación por puntos. París constituyó una humillación para Estados Unidos en su prueba más querida, los 100 metros. Tim Montgomery, plusmarquista mundial por entonces (ahora lo es el jamaicano Asafa Powell), terminó quinto. Maurice Greene, su antecesor, cayó en semifinales y el campeón nacional, Bernard Williams, acabó séptimo.
Justin Gatlin, después implicado, a su vez, en un caso de dopaje, abanderó en Helsinki la resurrección del atletismo estadounidense.
Gatlin, campeón de 100 (9.88) y de 200 (20.04), la etíope Tirunesh Dibaba, de 5.000 y 10.000, y Rashid Ramzi, de 800 y 1.500, hicieron doblete en Helsinki, y sin embargo la foto de los Mundiales fue la de Isinbayeva posando junto al marcador electrónico que refleja su nuevo récord, el número 18 de su serie: 5,01 metros.
Rashid Ramzi dio a su país de adopción, Bahrein, la segunda medalla -segunda de oro- al batir al campeón olímpico, el ruso Yuri Borzakovsky, en la final de 800, rematando un doblete jamás conseguido en los Mundiales. Su ex compatriota Hicham El Guerruj, presente en la grada, habrá tomado buena nota para el futuro.
Otro etíope, Kenenisa Bekele, campeón olímpico de 10.000 metros, tras lograr en marzo su cuarto doblete mundial de cross, se conformó con revalidar en Helsinki su título de los 10 kilómetros.
El dopaje tuvo una presencia menor en los campeonatos. Hubo un conato de escándalo cuando los decatletas checos Roman Sebrle (plusmarquista mundial) y Tomas Dvorak (tres veces campeón mundial) recibieron una inyección de glucosa antes de los 1.500 metros, pero la IAAF cerró el caso al comprobar que la muestra que habían depositado para el control de dopaje no estaba diluida y que el análisis dio negativo.
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